Apostilla de La Haya: qué es y si hay que traducirla
La apostilla de La Haya es un sello que certifica que la firma de un documento público es auténtica, para que ese documento valga en otro país. Y sí: se traduce siempre, junto al documento que acompaña.
Qué hace exactamente
La apostilla no dice nada sobre el contenido del documento. Solo certifica que quien lo firmó tenía competencia para hacerlo y que el sello es auténtico. Nace del Convenio de La Haya de 1961, que hoy firman más de ciento veinte países y que sustituye a la legalización consular entre ellos.
Quién la pone
La autoridad competente del país que emitió el documento, nunca el país de destino. Si tu certificado es marroquí, la apostilla la pone Marruecos antes de que el documento salga del país. Aquí no se puede apostillar un documento extranjero.
Por qué se traduce
Porque forma parte del documento. La apostilla viene en el idioma del país emisor y contiene datos que la Administración española necesita leer: el número de apostilla, quién firma, en qué calidad y en qué fecha. Presentar un documento traducido con la apostilla sin traducir es motivo de requerimiento.
Si tu país no está en el convenio
Entonces no hay apostilla, sino legalización consular: una cadena de sellos del ministerio de exteriores del país y del consulado español. Se traduce igual, y suele ocupar más espacio que la propia apostilla porque son varios sellos encadenados.
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